Como destaca Ian Cunha, la desinformación sobre el Sistema Público de Salud compromete el acceso a los servicios, debilita la confianza de la población y dificulta la construcción de políticas públicas eficaces. En un contexto de circulación acelerada de contenidos imprecisos, comprender cómo funciona el sistema es fundamental para garantizar derechos, cualificar el debate público y promover el uso consciente de los servicios disponibles.
En los próximos párrafos, encontrará por qué el combate a la desinformación es estratégico para la salud colectiva, cómo la falta de entendimiento afecta a usuarios y gestores y de qué manera el conocimiento sobre el sistema público contribuye al acceso, la eficiencia y la ciudadanía.
¿Por qué la desinformación perjudica el acceso al sistema público de salud?
La información incorrecta crea barreras invisibles al acceso. Cuando la población no entiende cómo funciona la puerta de entrada del sistema, los flujos de atención y los criterios de derivación, se produce un aumento de la frustración, de las filas innecesarias y del uso inadecuado de los servicios.

La desinformación también genera expectativas irreales, lo que lleva a los usuarios a buscar atenciones que no corresponden a esa instancia de cuidado. Esto sobrecarga servicios específicos y compromete la eficiencia del sistema en su conjunto. Entender su funcionamiento básico es, por lo tanto, una condición para un acceso más rápido y resolutivo.
¿Qué se necesita comprender sobre la organización del sistema público?
El sistema público de salud está organizado por niveles de atención que se complementan. La atención primaria actúa como principal puerta de entrada, con enfoque en la prevención, el seguimiento y el cuidado continuo. La mediana y la alta complejidad entran en acción cuando existe necesidad de exámenes, procedimientos y tratamientos especializados.
Para Ian Cunha, comprender esta organización ayuda a la población a buscar el servicio correcto en el momento adecuado. Esta claridad reduce desplazamientos innecesarios, mejora el aprovechamiento de los recursos y fortalece la capacidad resolutiva de la atención.
¿De qué manera la información cualificada fortalece la ciudadanía?
Conocer el funcionamiento del sistema público de salud es un ejercicio de ciudadanía. La información cualificada permite que la población reconozca sus derechos, exija mejoras y participe de manera más activa en el control social.
Además, como analiza Ian Cunha, la comprensión del sistema ayuda a diferenciar fallas estructurales de situaciones puntuales, cualificando el debate público. Una sociedad bien informada contribuye a decisiones más responsables y a la construcción de políticas alineadas con las necesidades reales de la población.
¿Cuáles son las principales fuentes de desinformación sobre el sistema?
Según Ian Cunha, la desinformación surge desde diferentes frentes, incluyendo contenidos simplificados, interpretaciones erróneas y narrativas que desconsideran la complejidad del sistema público. Informaciones fragmentadas, fuera de contexto o sin base técnica ganan alcance e influyen en la opinión pública.
Otro factor relevante es la comparación inadecuada entre sistemas públicos y privados, sin considerar objetivos, alcance y principios distintos. Esta comparación superficial alimenta expectativas irreales y juicios imprecisos.
¿Cuál es el papel de la comprensión del sistema en la mejora del cuidado?
Por último, cuando los usuarios comprenden el sistema público de salud, la atención se vuelve más eficiente y humanizada, como también subraya Ian Cunha. Existe mayor adhesión a los tratamientos, mejor uso de los servicios y una comunicación más clara entre profesionales y pacientes.
Esta comprensión también contribuye a la sostenibilidad del sistema, ya que reduce desperdicios y optimiza recursos. Informar, en este contexto, no es solo aclarar, sino cualificar la atención en salud.
La información como base para un sistema más fuerte
Se concluye, así, que combatir la desinformación sobre el Sistema Público de Salud es una tarea colectiva y estratégica. Entender cómo funciona el sistema fortalece el acceso, mejora la experiencia del usuario y cualifica el debate público.
En un escenario de desafíos crecientes, la información correcta se convierte en un instrumento de protección social. Al promover conocimiento y claridad, se crea un entorno más colaborativo, capaz de fortalecer el sistema público y garantizar que el derecho a la salud se ejerza con conciencia, respeto y responsabilidad.
Autor: Diego Rodríguez Velázquez